
La Misión Boliviana Occidental, fue organizada en 1907. En ese entonces con el nombre de Misión Boliviana, ya que para aquel tiempo, Bolivia era parte de la misión Chileno-Boliviana. Al crearse la Misión del Oriente Boliviano en 1977, tomó el nombre de Misión Boliviana Occidental por su ubicación geográfica, abarcando los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí. Después, el año 2003 con la creación de la misión Boliviana Central, el territorio de la Misión Boliviana Occidental quedó conformado por los departamentos de La Paz y Pando.
Cabe mencionar que el primer adventista que llegó a Bolivia fue el colportor Juan Sebastián Pereira en 1897. Posteriormente llegaron José Luis Escobar y Eduardo Werner Thoman en 1902. Estos tiempos fueron muy difíciles debido a las persecuciones que habían para los que predicaban y enseñaban la Biblia. El año 1906 recién se aprueba en Bolivia la Libertad de cultos y es por eso que en 1907 se organiza la Misión Boliviana.
Desde la llegada de Juan Sebastián Pereira, pasaron 15 años para verse los primeros frutos del adventismo en Bolivia, luego la iglesia comenzó a experimentar un crecimiento gradual y permanente. La Iglesia encontró mayor acogida en la zona altiplánica por medio del área educativa, se establecieron escuelas en cada comunidad a fin de impartir el mensaje de salvación por medio de la obra educativa y al mismo tiempo se preparaban profesores que fueron los primeros misioneros, varios de ellos posteriormente fueron llamados para desempeñar el ministerio pastoral. Nuestra misión creció vertiginosamente a pesar de la oposición de aquel tiempo. Posteriormente se traslado a las ciudades, principalmente la Ciudad de La Paz. Actualmente, nuestra misión se está desarrollando mayormente en las ciudades de La Paz y El Alto que son dos metrópolis que han crecido rápidamente por la migración campo-ciudad. La Misión Boliviana Occidental cuenta con más de 80.000 miembros, distribuidos en 24 distritos misioneros, 141 iglesias y 324 congregaciones. Los miembros de esta misión se caracterizan por su trabajo esforzado, su entrega al cumplimiento de la misión y su esfuerzo por conseguir el mejor templo que sus posibilidades se los permitan.